Femme Fatale

columna 4

 

Femme Fatale

Por J.P. Medina

 

Si he de ser sincero no leí nada de alguna autora hasta que llegué a Patricia Highsmith y sus cuentos cortos de La Coartada Perfecta, algo de lo que estaré muy agradecido porque fue la mejor introducción a la novela negra.

Hace ya tres años que comencé este ritual de poner una meta de lectura al año y trato siempre de leer la misma cantidad de libros escritos por mujeres que de hombres pero, seré el primero también en admitirlo, la balanza no está lo suficiente nivelada todavía.

Esto no significa que no tengan un impacto en mí. En la universidad estaba tan obsesionado con las historias de Highsmith que incluso escribí una adaptación de No puedes confiar en nadie para un cortometraje estudiantil (por lo menos era la introducción, la mera esencia del asesinato).

Más tarde alguien me prestó una copia de La ciudad de las bestias, de Isabel Allende ; y me pareció bastante entretenido. Nada fuera de lo normal pero entretenido. Delta de Venus, de Anaïs Nin; cuya pluma erótica parece masculina con justa razón (fue una obra a encargo que deseaba de todo explícito excepto la poesía).

Tierra de Caimanes, de Karen Russell; Amistad de Juventud, de Alice Munro (agradable colección de relatos que apaciguan el corazón); Sueño profundo, de Banana Yoshimoto (igual, pero diferente); El hombre es un gran faisán en el mundo, de Herta Müller; y, actualmente, la saga de Harry Potter, de la autora J. K. Rowling (entre otras muchas más).

Hay más acceso a obras de escritores que de escritoras, eso es un hecho. Hay más publicidad, más atención mediática y más admiración también. No ayuda mucho que además, hasta cierta parte de la historia, la mujer no haya tenido la oportunidad para hacer las mismas cosas de los hombres, incluyendo escribir. Por eso tenemos tres Faulkners por cada Virginia Wolf, tres García Márquez por cada Isabel Allende y tres Bram Stokers por cada Mary Shelly.

Organizaciones sociales como LibrosB4Tipos (@Librosb4Tipos), Plumas Atómicas (@plumasatomicas) o De la X a la Y (@DeLaXaLaY) son espacios que no solo fomentan a leer a autoras, también apoyan y facilitan el acceso a ellas. Más que tratar de evitar que la gente lea a escritores masculinos, lo que desean es hacer a todos partícipe de una lectura igualitaria.

Yo, por mi parte, considero que cada obra literaria es muy diferente y única sin importar el género; pero también estoy al tanto de que hay un abismo entre la forma en la que escribe una mujer y en la que escribe un hombre. Casi como si deseáramos separar lo espiritual de lo terrenal.

A Luis, quien hizo de Claude en el cortometraje, hace tiempo que no lo veo. Gabriela, o Lola, la pobrecita víctima, mucho menos. Sin embargo, hay algo de mágico e incómodo eso de ver viejos videos. Cómo saber que en un punto estuvimos ahí, una tarde de primavera, pensando en las mejores formas de asesinar a alguien.

Al más puro estilo de Highsmith.

Ojalá y se le recuerde con la misma intensidad que se le recuerda a Raymond Chandler. Brindo por eso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s