notas sueltas (e incompletas) CLVI

  Empezamos otra vez, como si nunca se hubiera terminado en primer lugar. Como si todavía siguiera ahí, encorvado, con la cabeza hundida entre las piernas y sudando la gota gorda. No me fui ni me llevaron. Estuve en reposo, lejos de un fuerza contraria. Lejos de la luz del día y la más siniestra…